Cuando hablamos de pintura renacentista italiana es costumbre señalar la primacía de Florencia en el Quattrocento y la de Roma en el Cinquecento. Probablemente, no faltan razones para realizar esta afirmación pero no se puede obviar la importancia que tuvieron las representaciones pictóricas que se desarrollaron en la ciudad más próspera de Italia en la época: la República de Venecia.
También llamada "la Serenísima", la ciudad gozaba de una posición privilegiada en cuanto al comercio marítimo en el Mediterráneo, mientras que una acaudalada burguesía controlaba los destinos de la ciudad.
Tintoretto: "El origen de la Vía Láctea" (c. 1575). Londres.
También llamada "la Serenísima", la ciudad gozaba de una posición privilegiada en cuanto al comercio marítimo en el Mediterráneo, mientras que una acaudalada burguesía controlaba los destinos de la ciudad.
Es en ese contexto de prosperidad es en el que se sitúa el desarrollo de una escuela de pintura que, desde mediados del siglo XV, tiene ya completamente asumidos los principios básicos del arte renacentista y que continuará evolucionando durante el siglo XVI, tendiendo hacia el manierismo. A pesar del amplio abanico temporal y del elevado número de artistas que salieron de la escuela, es posible encontrar aspectos comunes en todos los provenientes de esta importante escuela pictórica.
Son tres lo elementos más destacables dentro de la escuela:
1. El soporte: En el siglo XV los artistas van abandonando el uso de la tabla para explorar las posibilidades del óleo aplicado sobre lienzo.
2. La perspectiva: La tendencia de la perspectiva lineal que caracterizó buena parte de la pintura veneciana de será sustituida por la perspectiva aérea.
3. El color: Es la característica más destacada de los pintores venecianos del Renacimiento. Suele aplicarse con pincelada gruesa y muy cargada de pigmento, con preferencia por los tonos luminosos y cálidos, muy adecuados para plasmar la atmósfera de la ciudad de Venecia.
Bellini: "el festín de los dioses" (1514). Washington.
Partiendo de estos elementos comunes, reunir a las principales figuras de esta escuela no es fácil, puesto que fueron muchos los artistas que desarrollaron su obra en la ciudad. No puede hablarse, de un creador de la escuela, aunque en sus orígenes cabe destacar la figura de Vittore Carpaccio (1460-1525), interesado en temas cortesanos; y la trayectoria de Giovanni Bellini(1424-1516). Si comparamos algunas de sus primeras obras con las que realizó ya en el siglo XVI apreciaremos al instante la capacidad de evolución de este pintor y cómo fue ampliando a lo largo de su carrera el interés por la luz y el color, mientras el dibujo pasa a ocupar un segundo plano.
Discípulo suyo fue Giorgione (1477-1516), quien heredó las mismas preocupaciones de su maestro, mostrando al mismo tiempo algunas influencias de Leonardo y Rafael, con lo que marca ya la entrada de la pintura veneciana en el Cinquecento. Basta con contemplar su obra "La Tempestad (c. 1518)" para valorar cómo el color y la luz se ponen aquí por completo al servicio de la representación del paisaje. Algo posterior es Tiziano Vecellio (1490-1576). Sin ninguna duda, se trata del más destacado representante de la escuela veneciana, especialmente brillante en su faceta como retratista. Contemporáneo a Tiziano y discípulo suyo es Jacopo Comin, Tintoretto, (1518-1594). Amante del dibujo e influido por la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, su obra es un claro ejemplo de las tendencias manieristas que agitaron la pintura italiana.En sus últimos años de trabajo, sus obras son un claro preludio de la plástica barroca, que se manifiesta en los agudos contrastes entre luces y sombras, en los violentos escorzos y perspectivas.
Tintoretto: "El origen de la Vía Láctea" (c. 1575). Londres.
También de la misma época es Paolo Caliari, Veronese, (1528-1588) quien se estableció en Venecia desde mediados de siglo. Trabaja también la estética manierista, en formatos grandes que le sirven para representar las escenas de carácter religioso que constituyen el grueso de su producción, aunque cuenta también con composiciones de tipo mitológico. Introdujo además en muchas de sus obras fondos arquitectónicos de carácter clásico que daban mayor suntuosidad a las escenas.
Con él concluimos este breve recorrido por los principales autores de una escuela pictórica que hizo del color su mayor preocupación.



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